Dos pantallas, cada pantalla es una persona, o eso se supone. Unos cascos, ellos están allí, en algún allí que no veo y que solo oigo. Así, lo que imagino que pasa llena los silencios entre frase y frase de la conversación. Estará relajado Jaime? Estará moviendo mucho las manos Taoufiq? Estará la traductora que se une a la conversación sentada también en un diván?
Y como si me hablara a mí misma, Taoufiq habla de la individualización actual de la sociedad occidental vs. la noción de comunidad y la fortaleza de esta en África. Habla de todos los aparatos y sistemas que tenemos para supuestamente comunicarnos y cómo no lo hacemos. Me quiere decir algo? Estar retransmitiendo estas reflexiones a través de Twitter no deja de ser una especie de broma pesada...
Jaime insiste, por qué y cómo usar la palabra África, de los vínculos emocionales y creativos entre países, del sentimiento de pertenencia...me gusta el tono relajado de la conversación, es agradable a mis oídos ya que no puedo hacer nada más que valerme de ellos. Al triple salto idiomático de la utilización del inglés, traducción del inglés y el francés hay que sumarle una cuarta vía, mis humildes tweets. Anuncio, comento e imagino, y todo esto, lo tecleo.
Y al final, en la pared...los restos...
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