lunes, 10 de octubre de 2011

Un lugar llamado hogar

El segundo día del Divan, se dio después de conocer más el espacio, de conocer más a Jaime y de haber visto bailar anteriormente a Gregory, con lo cual el protagonismo de lo inesperado dejó paso a la escucha concreta de la conversación. 

Gregory y Jaime hablaron en cierto modo de los lugares. Todos y cada uno de los lugares que nos configuran: el que llamamos hogar, el escenario, los sitios de paso...y pienso en ese lugar estraño que es la red, y me imagino alguien en algún lugar del mundo leyendo la conversación a través de mis tweets y tengo la tentación de simplemente saludarlo, y que me responda, tener mi Divan sesion con un desconocido que está no sé dónde.

Supongo que la tentación de interrogar al otro también la siente Gregory pues pronto se intercambian los papeles y Gregory se interesa por Jaime, de dónde viene? qué le interesa? Y ya no sabemos quién pregunta a quién y quién responde a quién, la conversación se ha instalado y aparta definitivamente a la entrevista, bien! 

Así, la conversación avanza por el recuerdo de Gregory y su abuela (storytelling...), por la posibilidad del placer en la creación y por el papel de la imaginación en nuestras vidas y en nuestras creaciones. 

Pasadas unas horas, miro la pared con la pantalla de Twitter proyectada, quién dice que eso no ha pasado? quién podría afirmar que realmente no ha sido una conversación sin miradas entre dos followers de Twitter? Yo creo que la conversación misma, el valor de la mirada y de la intimidad y a la vez despreocupación que ofrece el contexto del Divan hace que esa conversación aunque la veamos en la pared no se podría haber producido a distancia, sin mirarse ni reírse.

Y muchos de los comentarios del #africameeting de algún modo se tejen alrededor de esto: el individuo y el sentido de comunidad y la comunicación entre unos y otros. Será por algo...!

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